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Boca sana, boca bonita

El secreto para tener una boca sana está en nuestras manos. Un buen cepillado tres veces al día es el primer paso para una buena higiene bucal.

A pesar de la insistencia de los médicos de familia y dentistas sobre la necesidad de tener la buena costumbre de lavarse los dientes después de cada comida, parece ser que aún no está claro que en nuestro país tengamos instaurado este sano hábito. La salud de dientes y encías, así como de todo el aparato bucodental-faríngeo, empieza con una buena higiene. Incluso sería óptimo un cepillado antes de las comidas para la eliminación de posibles microbios. Lo recomendado es no esperar más de 15 minutos después de terminar de comer para cepillarnos los dientes. De esta manera eliminaremos los restos de comida impidiendo que se cree la placa bacteriana causante de las diferentes patologías. Evidentemente, lo ideal es crecer con el hábito y la necesidad de lavarse los dientes, por tanto es conveniente acostumbrarnos desde muy pequeños, de allí la insistencia de los pediatras en inculcar esta costumbre a nuestros hijos. Existen cremas dentales con sabores muy sugerentes para los más pequeños.

CÓMO USAR EL CEPILLO
Se aconseja usarlos con cerdas naturales y de una dureza intermedia. Si es demasiado suave no arrastra lo suficiente, especialmente entre los dientes y si es demasiado dura puede dañar las encías. Hay que mover el cepillo con suavidad de arriba abajo por la cara externa e interna de los dientes, llegando hasta las últimas piezas de la mandíbula. Después hay que pasar horizontalmente el cepillo por las partes finales de los dientes y las muelas.

AFECCIONES MÁS COMUNES
Las patologías más frecuentes son la inflamación de encías (gingivitis) y la periodontitis, que empieza afectando a los maxilares y con el tiempo puede causar la caída de los dientes. La causa de ambas es la placa bacteriana que se encuentra en dientes y en encías. Las caries son causadas por microbios que se alimentan de restos de comida, en particular de azúcares refinados. Las caries no siempre son visibles, en cuanto haya sensibilidad al frío y al calor o duela alguna pieza, hay que acudir al dentista.
La halitosis deriva en muchas ocasiones o se agrava por un incorrecto cepillado dental. El bruxismo se produce cuando rechinan o aprietan los dientes de forma involuntaria. La mayoría de las veces la persona no sabe que lo sufre. Si se experimenta tensión en los músculos de la cara y la mandíbula o los dientes adquieren un aspecto plano en las puntas, quizá podamos padecerlo.

SONRISAS PERFECTAS
El paso siguiente a una dentadura sana es embellecerla. Tener los dientes bien alineados, respetando el arqueado sin que ninguno sobresalga, que luzcan blancos o que las encías no sean ni demasiado altas ni demasiado bajas harán que nuestra boca, además de estar sana, sea estéticamente bella. Hoy, todo esto es posible gracias al avance de la técnica.
En primer lugar hay que acudir al ortodoncista para que con los aparatos de última generación, que además hoy son invisibles, consigamos una buena y correcta alineación dental así como una forma correcta del paladar. El paso siguiente es acudir a un experto profesional de estética dental que según el caso blanqueará los dientes con productos adecuados, ya sea láser o ya sea la aplicación de carillas. Si nos falta alguna pieza, lo más práctico y definitivo son los implantes.

ENEMIGOS DE LA DENTADURA
Hay alimentos y sustancias que son particularmente nocivos para la salud bucal. Los dulces y las golosinas especialmente, porque contienen añadidos de colorantes, edulcorantes y aromas ya confeccionados. El café, tabaco, alcohol y las bebidas carbonatadas, además de provocar manchas y caries, pueden causar halitosis.

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