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Calcificación de Aorta, el riesgo silente

Dr. A. Fernández

 

Muchas veces a lo largo de nuestra vida nos hacemos radiografías ya sea para diagnosticar una posible lesión o para ver la evolución de un hallazgo previo. Durante estas pruebas de imagen, los médicos buscamos signos patológicos que estamos entrenados para ver, ya sea en la especialidad que sea, desde neumología para ver sombras en los pulmones, traumatología buscando fracturas o reumatología para ver alteraciones vertebrales.

En cualquier caso somos humanos y cometemos errores, y uno de los más típicos en caso de diagnóstico por imágenes son las ideas preconcebidas. Quiere decir que cuando ya tenemos en mente un posible diagnóstico ello nos limita a la hora de encontrar más signos patológicos que están ahí y se nos escapan. Esto sucede mucho más cuando ya hay un informe previo o conocemos antecedentes de la historia del paciente.

Si sabemos que alguien sufre de artrosis, es artrosis lo primero que esperamos ver en una radiografía y a veces lo único que vemos. Es uno de esos casos en los que los árboles no nos dejan ver el bosque.

Es en casos como el descrito que los hallazgos casuales pueden tener suma importancia a la hora de diagnosticar patologías a través de pruebas de imagen, pues a veces una resonancia que ha pasado por el médico de cabecera, el radiólogo y el especialista, puede sugerir una lesión o patología de la que nadie se dio cuenta antes. Esto me sucedió hace poco precisamente con un caso de calcificación aórtica.

 

Qué es la calcificación aórtica

La calcificación de aorta y los aneurismas aórticos son patologías degenerativas de evolución lenta, que tardan muchos años en desarrollarse y en la mayoría de los casos no dan síntomas. Un aneurisma es una dilatación del calibre y paredes de un vaso sanguíneo, lo cual implica riesgo de rotura, así como otra serie de riesgos añadidos a la enfermedad cardiovascular.

La calcificación de aorta comienza con la aterosclerosis, es decir, el depósito de placa en el interior de las arterias. La placa consiste en colesterol, sustancias grasas, productos de desecho de las células, calcio y fibrina (un material de coagulación en la sangre).

Debido a estas dos patologías incluso los pacientes sin síntomas pueden tener un mayor riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y muerte, lo que debería incitarlos a reducir los factores de riesgo que pueden controlar. Eso significa bajar la presión arterial y el colesterol, mantener un peso saludable, no fumar y llevar una dieta saludable.

En un estudio, después de tener en cuenta otros factores de riesgo y tratamientos, las personas con cualquier placa calcificada tuvieron un aumento cinco veces mayor en su riesgo de problemas cardiovasculares. También tuvieron un aumento tres veces mayor en su riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.

Un caso real

No hace mucho pasó por mis manos por parte de una paciente de Oviedo, una resonancia magnética nuclear de una paciente  que la había pedido debido a unos dolores de espalda debido a una escoliosis, dolores que requirieron tratamiento, y no se veían justificados en su totalidad por lo que se vio en la exploración física. Pero el motivo de esa RM era el de ver la evolución de la escoliosis desde la última prueba de imagen, y eso era lo único que figuraba en el informe.

Pero en dichas imágenes lo que se veía en muchos de los cortes, era una importante calcificación aórtica. Podía observarse una línea blanca alrededor de la Arteria Aorta, que implicaba una mayor densidad en la resonancia, lo cual indica que se ha recubierto de un material similar al calcio que hay en nuestros huesos. Y esta importante patología había sido pasada por alto por todos los profesionales que la habían visto anteriormente: el médico de cabecera, el especialista, los técnicos y el radiólogo.

Como ya comentamos, se trata de una patología seria y silenciosa, que no da síntomas hasta que es demasiado tarde y que muchas veces llega a diagnosticarse por casualidad como en este caso. A veces por desgracia, llega a diagnosticarse demasiado tarde. Sin embargo una vez observados los signos patológicos, los contrasté con el informe y al no ver ninguna referencia en él a la calcificación de aorta, lo comenté con mis compañeros.

Especialistas confirmaron mis sospechas y pasó a ser un caso clínico que suscitó mucho debate e interés, llegando incluso a ser declarado caso del año en  una plataforma digital para el intercambio y discusión de casos clínicos entre profesionales médicos de todo el mundo. Fue una gran satisfacción tanto para mí como para el resto del equipo médico, puesto que aunque se diagnosticó una enfermedad peligrosa, se hizo a tiempo y a la hora de informar a la paciente en cuestión, se mostró tanto aliviada como agradecida por haber dado con dicho problema.

Le tranquilizó saber que estaba en buenas manos y que algo que había pasado tan inadvertido, suponiendo un riesgo tan serio, había sido diagnosticado a tiempo, cuando aún había opciones para su seguimiento y tratamiento.

Actualmente, la paciente se encuentra en estrecho seguimiento por el Servicio de Vascular y se encuentra en proceso de valoración urgente para operación por parte de Cirugía Vascular. Se encuentra muy optimista y además mejoró casi totalmente de los dolores de espalda por los que estaba siendo tratada en un principio.

Fue uno de esos casos que lo reconcilian a uno con la práctica médica, y me ha animado a completar mi formación académica con un Máster en Imagen Diagnóstica.

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