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Hazte estas tres preguntas para dejar de preocuparte demasiado

La trabajadora social clínica Alba Arboleya explica cómo diferenciar entre la resolución de problemas y el pensamiento excesivo en su nuevo libro, ‘13 cosas que las mujeres mentalmente fuertes no hacen ‘.
“Cuando estaba en la universidad, había un estudiante que vivía en mi dormitorio que encuestaba regularmente a otros estudiantes sobre qué ropa debía ponerse. A veces, ella iba de puerta en puerta pidiendo opiniones. Aunque la mayoría de las personas eran lo suficientemente educadas como para decirle qué atuendo se veía mejor, en realidad, a nadie le importaba lo que llevaba puesto en la clase de cálculo o en el gimnasio.
En un momento, compró tres chaquetas de invierno y mantuvo las etiquetas en ellas. Luego ella andubo preguntando a todos en el dormitorio. Cuando terminó, devolvió las dos chaquetas que recibieron el menor número de votos.
Sospecho que pensó que usar ropa que a la gente le gustaba la ayudaría a ganar amigos. Pero lo irónico era que la indecisión molestaba a la gente.
Mientras que los pensadores o los que s eagobian demasiado no pretenden volver locos a todos, a menudo lo hacen. Piden consejo que se niegan a tomar. O repiten situaciones con cualquiera que sea lo suficientemente amable como para escuchar. Ofrecer consuelo constante o engatusamiento frecuente agota a sus amigos y familiares.

Cómo diferenciar entre pensar demasiado y resolver problemas.
La preparación y la planificación son estrategias sólidas para tratar los problemas. Puede identificar una forma creativa para enfrentar un desafío, o puede desarrollar un plan para evitar que repita un error. Ya sea que estés lidiando con problemas de relaciones, problemas relacionados con el trabajo o dilemas financieros, dedicar tu energía mental al obstáculo puede ayudarte a desarrollar soluciones efectivas.

Sin embargo, si pasas horas analizando tus problemas, podrías estar creando más angustia. Cuando estás de mal humor y te concentras en las cosas que te hacen sentir mal, te sentirás peor. Cuando estás ansioso, imaginarte que te suceden cosas malas te mantendrá atrapado en un estado de ansiedad perpetua. La diferencia entre pensar demasiado y resolver problemas no se trata del tiempo que inviertes, sino de cómo piensas. Cuando te encuentres pensando en un problema o un evento angustiante, hazte estas preguntas:

¿Hay una solución a este problema?
Algunos problemas no pueden ser resueltos. No puedes hacer desaparecer la enfermedad de un ser querido, y no puedes deshacer un evento traumático que ya sucedió. Darle más vueltas de manera improductiva podría ser perjudicial para tu bienestar psicológico.

¿Me estoy enfocando en el problema o buscando una solución? Si te enfrentas a un problema financiero, es útil buscar estrategias para ganar más dinero o pagar tu deuda. Sin embargo, imaginarse que uno se está quedando sin hogar o pensar en cuán injusta es tu situación financiera te mantendrá estancado.

¿Qué estoy logrando al pensar en esto?
Si estás tratando de obtener una nueva perspectiva de manera proactiva, es posible que te resulte útil pensar sobre un problema. Sin embargo, si estás pensando repetidamente en cómo desearías que fueran diferentes las cosas o si estuvieras imaginando todas las cosas que podrían salir mal (sin identificar acciones que te ayuden a tener éxito), estás pensando demasiado.

Hacerte estas preguntas puede ayudarte a comenzar a identificar cuándo estás pensando demasiado. Cuando decides que tus pensamientos no son productivos, puedes cambiar a un enfoque de resolución de problemas. O puedes decidir que no hay nada que puedas hacer y pensar más sobre el tema no va a ser útil.

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